Miguelángel Díaz Monges

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La debida fuerza

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Se ejercitan de más o de menos. El asunto es que uno debe cargar su propio peso. Músculo inflado o laxo debilita. En el salón de pilates hay malos ejemplos de cuerpos embellecidos, "la belleza como error". También están las barrigas, los bíceps sin tono, los muslos flacos, los pectorales vencidos. Un Hombre puede parecer fuerte o esmirriado, no tiene importancia mientras sea capaz de cargar su propio peso, ni un gramo más ni un gramo menos.
 
Debo precisar: Hay quienes cargan toneladas de paja, oro o cemento (no caigamos en trivias gastadas), pero no son capaces de cargar su propio peso, estén hechos de paja, de oro o cemento. Otros, en cambio, no cargan un alfiler pero cargan consigo mismos sin pujidos ni muecas.
 
Atlas carga la Tierra y flatulea el Universo. El éter no es sino los gases del esforzado titán. Más vale la criatura que hace una machincuepa, se levanta sonriendo y corre hacia un lado, hasta salir de cuadro para siempre.
 
En el Judo se aprenden estas cosas: Tú, fortachón, serás vencido con tu propia fuerza. Tienes la masa, yo aporto la técnica, el movimiento y la astucia; tienes la materia, yo la ciencia. Existen la rueda, la palanca y la polea porque el Hombre sólo debe cargar su propio peso. La bestia puja, suda y flatulea.
 
©nigella
En lo alto de una montaña con una montaña en la mano.

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